Paleta para no llorar

No siempre se logra lo que se quiere. Bajo esa premisa hay que darle a nuestros niños, hijos y alumnos las herramientas necesarias para poder desarrollar su capacidad a la frustración que hoy en día brilla por su ausencia.

Dale la paleta para que no llore, préstale el SmartPhone para que no “ponga gorro”, déjalo salir para que no se traume, cómprale la tableta para que no se frustre,  éstas y otras frases saltan a la mesa cuando hablamos de límites y restricciones, y desgraciadamente la resolución en la mayoría de las ocasiones recae en la salida fácil, en el placebo disciplinario que nos da una paz momentánea que a la larga nos atrae todavía más problemas.

Años después de éstas acciones vemos a maestros pidiendo de favor a sus alumnos que hagan la tarea, papás suplicando un buen comportamiento y mamás que le piden permiso a los niños para realizar alguna actividad, aún a sabiendas que es por el bien de ellos la razón por la que se les pide la realización de dicha actividad.

Según Freud y la psicología, es cierto que el no tener “lo que queremos” nos genera un cierto grado de frustración, y pudiese llegar a afectarnos, también es igual de cierto que la madurez emocional se alcanza por el control de dichos detonantes y que es aún más importante el aprender a controlarlos y darles buen camino en nuestro haber que simplemente contenerlos o peor aún dejarlos libres como bestias silvestres son medida ni razón.

Para lograr ese control hay que sustentar nuestra educación en el diálogo, en la reflexión constante, en provocar lo que se le conoce como cavilación, en enseñarlos a levantar la mano para externar sus inquietudes y poder negociar sus necesidades de una manera ordenada y cortés, en demostrarles que a veces más gana el que no tiene pues el que todo tiene difícilmente se dará cuenta de lo que vale lo que falta.

Es difícil, y más en éstos tiempos en donde la tecnología pareciera que nos da todo a la cercanía de un “click”, pero la lucha es nuestra, y la educación de los niños y jóvenes de hoy en día es nuestra responsabilidad, y así como sabemos que la tableta, el auto, el Smartphone y todo lo que se puede tener no es la salida ni el camino para que nuestros niños obtengan las herramientas que necesitan para ser personas de bien, de igual manera nosotros entendamos que no enseñamos lo que tenemos, enseñamos lo que somos y que para poder con toda autoridad y además entendimiento enseñar lo que realmente vale a nuestros hijos y alumnos debemos empezar nosotros por darle valor a lo que valor tiene y no dejarnos llevar por lo que nos rodea, y mejor dejémonos acompañar por los que nos rodean, en ellos y no en eso, está lo valioso de la vida.

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