Ha llegado el momento de poner un punto y aparte en esta seccion musical que intento llenar con ‘mi’ música cada día. Hace pocas semanas David Peña Dorantes ha presentado su último espectáculo titulado Sin muros. El nombre puede parecer algo presuntuoso pero, a través de la música, este sevillano lleva años mezclando estilos y nacionalidades. Una de sus experiencias es ConVivencias. En la edición del año 2009 estuvo en Alcalá La Real con él, dentro del festival Etnosur.
El Lebrijano y Esperanza Fernández. Pedro Maria Peña, el francés Renaud García-Fons al contrabajo con cinco cuerdas (madre mía como toca este tipo -aunque mi mujer diga que soy un pesao-), Theodosii Spassov al kaval, el grupo base compuesto por Popo al bajo, Cepillo y Tete Peña a la percusión, y Los Mellis y Juan Sanjuán a los coros y palmas. Para completar este extraordinario cuadro, Pastora Galvá al baile.
Se puede pedir más? Contadme bribones, que quiero saber lo que pensais de esto. Especial atención a Dorantes y García-Fons. Gente como ellos me alegran cada día.
Nada más llegar a la cima de la montaña mis ojos se cierran tras permanecer clavados en el atardacer una eternidad. Se acaba el día y el ave fénix remonta el vuelo. 19 lunas me separan de Shambhala…
Siempre he pensado que se puede versionar cualquier tema siempre que sea para mejorarlo. Por ello, hoy me propongo hacer un recorrido musical aprovechando la canción original Avec le temps, de Léo Ferré. Sinceramente, con este tema en concreto comencé por el final. Desde que escuché por primera vez la versión que hizo Abbey Lincoln allá por el año 95 en el disco Turtle’s dream, es una las piezas que siempre me acompañan. Pero, como dijo Jack, vayamos por partes. Primero con la versión original de Ferré, uno de los ‘cantantes malditos’ de la chanson francesa.
Después de conocer la autoría de este tema, me encontré con diversos enlaces, a cual más pintoresco, de las múltiples versiones que ha tenido Avec le temps. Una de las más populares en francia fue la de Dalida, cantante y actriz de origen egipcio, que se codeó a mediados de la década pasada con los grandes de la música francesa.
Como tampoco es plan de aburrir al personal, vamos ya con lo mejor. Escuchar a Abbey Lincoln es diferente. Es como tomarse una copa de brandy Presidente y notar el resquemor que produce en el interior del cuerpo mientras llega al estómago: a algunos les molestará, otros bendecirán a los dioses, pero todos acabarán por repetir la experiencia. Me he permitido la licencia de sacar en mi cuaderno de notas la letra de la canción y evidentemente, traducirla.
… Pienso que la forma en que la vida fluye está mal. Debería ser al revés: Uno debería morir primero para salir de eso de una vez.
Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí.
Entonces empiezas a trabajar, trabajar por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.
Luego fiestas, parrandas, alcohol. Diversión, amantes, novios, novias, todo, hasta que estés listo para entrar a la secundaria…
Después pasas a la primaria y eres un niño que se la pasa jugando sin responsabiliddes de ningún tipo…
Luego pasas a ser un bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los mejores y últimos 9 meses de tu vida flotando en un líquido tibio, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo…