Archive for the ‘ Pensamientos ’ Category

Algunas veces, no demasiadas, hay que mirar atrás. Sirve para hacer balance, sacar conclusiones y elegir el camino correcto. Hoy ha sido un día demasiado completo. Demasiado trabajo, demasiada vida privada y poco tiempo para detenerme en Shambhala.

Buenas noches a todos, mariposas y difuntos. Siempre me encantó esa frase rescatada de un poema de María Elena Walsh al que Lito Vitale le puso música en el año 1991. Poema sinfónico le llaman los entendidos. Para los menos iniciados como yo pues eso, un poema recitado acompañado de música  o viceversa. Más abajo podeis reproducir el tema en cuestión y seguir su letra. Es un ejercicio que me propongo repetir en próximos pensamientos porque la música, aunque no la precisa, con una buena letra, siempre tendrá valor doble.

No hay túnel que dure cien años, mi vida.
Mirá como se arruga la tiniebla,
la procesión de pálidas se desbarranca,
los funcionarios inauguran ruinas.
Y vos y yo fundamos aires buenos.

Dónde estará la plata de mi río,
sólo barro y olitas de minué.
En los camalotes cantan las sirenas,
pero Ulises camionero no las oye,
sólo escucha la radio.

Llueve liquen en los decrépitos televisores,
buenas noches a todos, mariposas y difuntos.
Transmiten en cadena las cadenas.

El cemento se cansa de ser cobija de la Pampa.
Por los baches asoma la luz mala,
resucitan cardos y maíces,
abran paso a las luciérnagas curiosas que verán.

Viento sur, olor a transparencia,
silbo de la calandria,
madrecita cantora del primer rayo de la aurora.

La sopa de los pobres llega al centro,
y su vapor al reino de los cielos.

Ventolina que barre tormentas,
lavadero del alma, nos deja serenitos,
reciclando la pena en vasto amor.
Silbo de la calandria y vidalita de la esperanza.

Darle cuerda al amanecer, empujar un poco al Sol,
al buen día meterlo en casa.
Silba la calandria y nos sorprende en vela,
amuchados, con ganas de seguir.

Estación claridad, vamos llegando.

La cruda realidad

Saturados como andamos de tambores y cornetas, urge un cambio de tercio que libere la mente del mundillo cofrade. Esta mañana he conseguido aislarme del mundo exterior: café, persianas bajadas, televisión y radio desenchufadas… Como banda sonora de este mundo imaginario y real al mismo tiempo, encontré un disco empolvado que había quedado en el olvido, relegado a la segunda línea de los anaqueles del salón. Me dirijo a Shambhala, pasando primero por Ávalon y posteriormente por la Atlántida. Una vez alcanzada la meta de mi viaje, grifos y unicornios se oyen entre las montañas, inundando los valles del recóndito Himalaya, hasta que vuelve a sonar el maldito teléfono.


La venganza del campo

A finales del pasado año, pudimos leer en cincodias.com, un artículo de opinión de Manuel Pimentel sobre la situación que vive la agricultura en pleno siglo XXI. Sin entrar a valorar lo acertado o erróneo del texto -para eso somos entes pensantes y podemos sacar nuestras conclusiones leyéndolo- el exministro de trabajo y actual presidente del Consejo Regulador Montilla Moriles, parte al menos de una reflexión interesante.

En las últimas décadas los gobiernos, pero también la sociedad en general, hemos ninguneado sistemáticamente a los productores agrícolas. Escribe Pimentel, que campo es sinónimo de primario, entendiendo como tal también las acepciones más maliciosas. No le falta la razón. Habrá quien opine que los agricultores han vivido años de bonanza en los que los millones han fluido desde la administración europea hasta sus cuentas bancarias. Pues también es verdad, para que engañarnos. Mientras algunos han mejorado sus explotaciones intentando superar el umbral de rentabilidad del que tanto se habla últimamente , otros han mejorado su parque móvil a base de 4×4 de alta cilindrada. Como en todos los sectores, vamos. La banca también ha recibido euros a espuertas a costa de la crisis y eso que la han propiciado en un alto porcentaje. Pero no es lo mismo una corbata que unas polainas. Volviendo al tema que nos ocupa, Manuel Pimentel pronostica una venganza del campo más pronto que tarde, intentando relanzar un debate que parece perdido. Otro elemento de reflexión: espacios rurales contra espacios urbanos. Por primera vez en la historia de las sociedades, los habitantes que viven en ciudades superan en número a los que viven en el campo.

En una década en la que a los analistas se les llena la boca con la palabra sostenibilidad, no parece equilibrado que en pleno siglo XXI continúe el éxodo masivo desde el campo a las ciudades. El gancho del ladrillo en los últimos años, ha hecho que muchos agricultores cambien la hazada por la paleta, alentados por la llamada del Tio Gilito. Quién puede resisitirse. En definitiva, estamos en un momento para la reflexión sobre la agricultura. Ya no se trata de transgénicos y demás aberraciones… eso merece un capítulo aparte. Es cuestión de decidir si queremos comer tomates y patatas o masticar chips de ordenadores.

Artículo de Manuel Pimentel publicado en cincodias.com