Tengo que reconocer que entre Papa Noël y los Reyes Magos he salido bien parado este año. Seguramente, habré sido lo suficientemente bueno durante el 2010. Entre el barrigudo y los tres viajeros me han caído algunos presentes. El primero ha apostado a caballo ganador y los últimos… pues también. Se han descolgado con un Rioja reserva de Bodegas Lan que promete maravillas (ya os contaré cuando caiga). Si un producto se vende por los ojos en primer lugar, he de reconocer que este vino me ha captado por su etiqueta. Habitualmente, todos los tintos hablan en ella de sus bondades, su color, su aroma y el momento para beberlo. Carnes, aves, quesos… mentiras viles. El vino hay que beberlo cuando apetezca, independientemente del acompañamiento y como decía un amigo… con desprecio y abundancia. Por ello, reproduzco el texto de la contraetiqueta (Pata Hierro, corrígeme si me equivoco) por si no se lee bien en la imagen:

Los vinos no duran en la botella toda la vida. Evolucionan y maduran, pero también envejecen… y mueren. Queremos que este tinto reserva que hoy tiene en sus manos lo comparta en todo su esplendor y plenitud. Conserve el vino en las mejores condiciones posibles. No guarde su botella para una mejor ocasión que nunca llega… Decídase a tomarla en su mejor momento y disfrútelo.

Hay queda eso. Absténganse bebedores de salón. Si quieren tirarse un farol ante sus amigos o ante sí mismos háganlo, pero no lo guarden como un trofeo dejando que muera el trabajo de decenas de personas.

SALUD

Por cierto. Gracias a los reyes magos por regar mi paladar… y eso que no he escrito carta este año. Se ve que me conocen desde hace muchos años.