La venganza del campo
Posted by adminFeb 23
A finales del pasado año, pudimos leer en cincodias.com, un artículo de opinión de Manuel Pimentel sobre la situación que vive la agricultura en pleno siglo XXI. Sin entrar a valorar lo acertado o erróneo del texto -para eso somos entes pensantes y podemos sacar nuestras conclusiones leyéndolo- el exministro de trabajo y actual presidente del Consejo Regulador Montilla Moriles, parte al menos de una reflexión interesante.
En las últimas décadas los gobiernos, pero también la sociedad en general, hemos ninguneado sistemáticamente a los productores agrícolas. Escribe Pimentel, que campo es sinónimo de primario, entendiendo como tal también las acepciones más maliciosas. No le falta la razón. Habrá quien opine que los agricultores han vivido años de bonanza en los que los millones han fluido desde la administración europea hasta sus cuentas bancarias. Pues también es verdad, para que engañarnos. Mientras algunos han mejorado sus explotaciones intentando superar el umbral de rentabilidad del que tanto se habla últimamente , otros han mejorado su parque móvil a base de 4×4 de alta cilindrada. Como en todos los sectores, vamos. La banca también ha recibido euros a espuertas a costa de la crisis y eso que la han propiciado en un alto porcentaje. Pero no es lo mismo una corbata que unas polainas. Volviendo al tema que nos ocupa, Manuel Pimentel pronostica una venganza del campo más pronto que tarde, intentando relanzar un debate que parece perdido. Otro elemento de reflexión: espacios rurales contra espacios urbanos. Por primera vez en la historia de las sociedades, los habitantes que viven en ciudades superan en número a los que viven en el campo.
En una década en la que a los analistas se les llena la boca con la palabra sostenibilidad, no parece equilibrado que en pleno siglo XXI continúe el éxodo masivo desde el campo a las ciudades. El gancho del ladrillo en los últimos años, ha hecho que muchos agricultores cambien la hazada por la paleta, alentados por la llamada del Tio Gilito. Quién puede resisitirse. En definitiva, estamos en un momento para la reflexión sobre la agricultura. Ya no se trata de transgénicos y demás aberraciones… eso merece un capítulo aparte. Es cuestión de decidir si queremos comer tomates y patatas o masticar chips de ordenadores.

One comment
Comentario by ciudadanomane on 23 Febrero 2010 at 12:48
Tal vez no comamos chips de ordenador, pero sí patatas chips, que ni son patatas de verdad ni ayudarán a las jóvenes hordas urbanitas a reconocer de donde sale la comida que llena las estanterías del Mercadona.