Javier Ruibal: El trovador de la Bahía
Posted by adminago 5
Javier Ruibal es un soplo de aire fresco que llega desde Cádiz, desde el Puerto de Santa María, oliendo a sal, a tierra mojada, a azahar y a especias del Gran Bazar de Estambul. Unas gotas de música arábigo-andaluza, dos partes de bulería, una pizca de jazz y algo de esencia de samba, es la receta que utiliza este gaditano universal para conquistar oidos y corazones.
Mi relación musical con Ruibal arrancó más o menos en el año 1990. Cuando no había internet y mucho menos descargas, Pedro Cortejosa me descubrió su música en una cinta de casete que debía ser una copia de la copia de otra copia, del original del disco Cuerpo celeste. Sinceramente, quedé prendado. Las notas y versos de sus composiciones entraron por cada poro de mi piel y ahí permanecen hasta hoy. Aquella cinta, de la que hice una copia más, fue la banda sonora durante mi época de estudiante. Tras hacerme con toda su discografía y seguirlo por los escenarios cada vez que he tenido oportunidad, sigo pensando que es uno de los mejores músicos que ha habido en nuestro país, a pesar de su carácter anónimo. Prueba de ello es que se ha colado, a modo de colaboración, en los discos de grupos y solistas tan dispares como Joaquín Sabina para su canción Ruido. Con Celtas Cortos en El romance de Rosabella y Domingo o con Radio Tarifa en el tema Nu alrest. Pero igual que muchos músicos han llamado a su puerta pidiendo colaboración, Ruibal fue de los primeros artistas en incorporar a sus grabaciones un elenco de músicos que ahora pisan los mejores escenarios del mundo. Gerardo Núñez y Pepe Ébano en Cuerpo Celeste. Antonio Carmona y Chano Domínguez en La piel de Sara. Carlos Carli, John Parsons y Jorge Pardo en Pensión Triana, Tito Alcedo desde Contrabando. Andreas Prittwitz en Lo que me dice tu boca…
Javier Ruibal es además un músico valiente. El 1994 se metió en el estudio Sonoland de Madrid para grabar en directo uno de los discos más completos que se han editado en nuestro país. Pensión Triana le dio el reconocimiento justo con nuevos arreglos de temas de sus anteriores trabajos y también nuevas composiciones como la que da nombre al disco o el homenaje póstumo al malogrado rockero argentino José Alberto Iglesias, Tanguito.
Recientemente ha presentado Sueño, su último trabajo grabado con la Orquesta de Córdoba, en el que presenta arreglos orquestales de música clásica para algunas de sus canciones antiguas y también para otras que no habían quedado registradas en discos anteriormente como El niño del Serengueti.
Si esta reseña sirve para que descubran a este genio de la música, sólo un consejo que tomo prestado:
Una vez conseguidos los ingredientes del Cóctel Ruibal, mezclar con grandes dosis de sensibilidad poética, filtrar con un bagaje vital considerable, agitar con honestidad y servir con ternura, siempre en pequeñas dosis.

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