Joé, que caló
Posted by adminJul 6
Jul 6
Jul 1
Nada más llegar a la cima de la montaña mis ojos se cierran tras permanecer clavados en el atardacer una eternidad. Se acaba el día y el ave fénix remonta el vuelo. 19 lunas me separan de Shambhala…
Siempre he pensado que se puede versionar cualquier tema siempre que sea para mejorarlo. Por ello, hoy me propongo hacer un recorrido musical aprovechando la canción original Avec le temps, de Léo Ferré. Sinceramente, con este tema en concreto comencé por el final. Desde que escuché por primera vez la versión que hizo Abbey Lincoln allá por el año 95 en el disco Turtle’s dream, es una las piezas que siempre me acompañan. Pero, como dijo Jack, vayamos por partes. Primero con la versión original de Ferré, uno de los ‘cantantes malditos’ de la chanson francesa.
Después de conocer la autoría de este tema, me encontré con diversos enlaces, a cual más pintoresco, de las múltiples versiones que ha tenido Avec le temps. Una de las más populares en francia fue la de Dalida, cantante y actriz de origen egipcio, que se codeó a mediados de la década pasada con los grandes de la música francesa.
Como tampoco es plan de aburrir al personal, vamos ya con lo mejor. Escuchar a Abbey Lincoln es diferente. Es como tomarse una copa de brandy Presidente y notar el resquemor que produce en el interior del cuerpo mientras llega al estómago: a algunos les molestará, otros bendecirán a los dioses, pero todos acabarán por repetir la experiencia. Me he permitido la licencia de sacar en mi cuaderno de notas la letra de la canción y evidentemente, traducirla.
A disfrutarla porque, con el tiempo, todo se va.
May 27
Algunas veces, no demasiadas, hay que mirar atrás. Sirve para hacer balance, sacar conclusiones y elegir el camino correcto. Hoy ha sido un día demasiado completo. Demasiado trabajo, demasiada vida privada y poco tiempo para detenerme en Shambhala.
Buenas noches a todos, mariposas y difuntos. Siempre me encantó esa frase rescatada de un poema de María Elena Walsh al que Lito Vitale le puso música en el año 1991. Poema sinfónico le llaman los entendidos. Para los menos iniciados como yo pues eso, un poema recitado acompañado de música o viceversa. Más abajo podeis reproducir el tema en cuestión y seguir su letra. Es un ejercicio que me propongo repetir en próximos pensamientos porque la música, aunque no la precisa, con una buena letra, siempre tendrá valor doble.
No hay túnel que dure cien años, mi vida.
Mirá como se arruga la tiniebla,
la procesión de pálidas se desbarranca,
los funcionarios inauguran ruinas.
Y vos y yo fundamos aires buenos.
Dónde estará la plata de mi río,
sólo barro y olitas de minué.
En los camalotes cantan las sirenas,
pero Ulises camionero no las oye,
sólo escucha la radio.
Llueve liquen en los decrépitos televisores,
buenas noches a todos, mariposas y difuntos.
Transmiten en cadena las cadenas.
El cemento se cansa de ser cobija de la Pampa.
Por los baches asoma la luz mala,
resucitan cardos y maíces,
abran paso a las luciérnagas curiosas que verán.
Viento sur, olor a transparencia,
silbo de la calandria,
madrecita cantora del primer rayo de la aurora.
La sopa de los pobres llega al centro,
y su vapor al reino de los cielos.
Ventolina que barre tormentas,
lavadero del alma, nos deja serenitos,
reciclando la pena en vasto amor.
Silbo de la calandria y vidalita de la esperanza.
Darle cuerda al amanecer, empujar un poco al Sol,
al buen día meterlo en casa.
Silba la calandria y nos sorprende en vela,
amuchados, con ganas de seguir.
Estación claridad, vamos llegando.
Mar 30
Saturados como andamos de tambores y cornetas, urge un cambio de tercio que libere la mente del mundillo cofrade. Esta mañana he conseguido aislarme del mundo exterior: café, persianas bajadas, televisión y radio desenchufadas… Como banda sonora de este mundo imaginario y real al mismo tiempo, encontré un disco empolvado que había quedado en el olvido, relegado a la segunda línea de los anaqueles del salón. Me dirijo a Shambhala, pasando primero por Ávalon y posteriormente por la Atlántida. Una vez alcanzada la meta de mi viaje, grifos y unicornios se oyen entre las montañas, inundando los valles del recóndito Himalaya, hasta que vuelve a sonar el maldito teléfono.
Mar 30
Feb 23
A finales del pasado año, pudimos leer en cincodias.com, un artículo de opinión de Manuel Pimentel sobre la situación que vive la agricultura en pleno siglo XXI. Sin entrar a valorar lo acertado o erróneo del texto -para eso somos entes pensantes y podemos sacar nuestras conclusiones leyéndolo- el exministro de trabajo y actual presidente del Consejo Regulador Montilla Moriles, parte al menos de una reflexión interesante.
En las últimas décadas los gobiernos, pero también la sociedad en general, hemos ninguneado sistemáticamente a los productores agrícolas. Escribe Pimentel, que campo es sinónimo de primario, entendiendo como tal también las acepciones más maliciosas. No le falta la razón. Habrá quien opine que los agricultores han vivido años de bonanza en los que los millones han fluido desde la administración europea hasta sus cuentas bancarias. Pues también es verdad, para que engañarnos. Mientras algunos han mejorado sus explotaciones intentando superar el umbral de rentabilidad del que tanto se habla últimamente , otros han mejorado su parque móvil a base de 4×4 de alta cilindrada. Como en todos los sectores, vamos. La banca también ha recibido euros a espuertas a costa de la crisis y eso que la han propiciado en un alto porcentaje. Pero no es lo mismo una corbata que unas polainas. Volviendo al tema que nos ocupa, Manuel Pimentel pronostica una venganza del campo más pronto que tarde, intentando relanzar un debate que parece perdido. Otro elemento de reflexión: espacios rurales contra espacios urbanos. Por primera vez en la historia de las sociedades, los habitantes que viven en ciudades superan en número a los que viven en el campo.
En una década en la que a los analistas se les llena la boca con la palabra sostenibilidad, no parece equilibrado que en pleno siglo XXI continúe el éxodo masivo desde el campo a las ciudades. El gancho del ladrillo en los últimos años, ha hecho que muchos agricultores cambien la hazada por la paleta, alentados por la llamada del Tio Gilito. Quién puede resisitirse. En definitiva, estamos en un momento para la reflexión sobre la agricultura. Ya no se trata de transgénicos y demás aberraciones… eso merece un capítulo aparte. Es cuestión de decidir si queremos comer tomates y patatas o masticar chips de ordenadores.
Feb 3
Vida en catedrales es el disco elegido para estrenar sección. El duo formado por el madrileño Jorge Pardo (vientos) y el vasco Tomás San Miguel (piano) firma este trabajo discográfico del año 1993 que desgraciadamente, ya se encuentra descatalogado. Aún así, quienes tuvimos la suerte de conseguirlo, siempre recurrimos a él de vez en cuando porque destila un regusto a directo que cuesta trabajo encontrar hoy día. Normalmente, en cualquier grabación en vivo, se abusa de efectos, de retoques… todo para que el producto sea lo más atractivo posible. No es el caso de Vida en catedrales. Un saxofón y un piano sólo necesitan manos, pulmones y talento, toneladas de talento. Evidentemente las mezclas mejoran el sonido y en el caso de este disco ha quedado redondo. Envidiamos a quienes pudieron asistir a alguna de las giras de conciertos que han realizado por todo el mundo tocando en iglesias. Para grabar este disco pasaron por el Hopsital de Santiago en Úbeda, de Santa María en Plasencia y de San Agustín en Madrid.
Aunque hemos podido adquirir varios discos de Tomás San Miguel en solitario, sus colaboraciones con Jorge Pardo son estelares y ganan enteros. Parte de culpa la tienen los vientos del madrileño que, hoy por hoy, debería ser reconocido como uno de los mejores y más originales saxofonistas que ha dado la música. Hemos seleccionado este disco, pero cualquiera de Jorge pardo podría valer (si es acompañado de Benavent y Di Geraldo… mejor) No se trata de hacer aquí una disertación sobre las virtudes o defectos de sus músicas, las de ambos. Como mejor se juzga la música es escuchándola, no leyéndola. Así que ahí tienes unos enlaces para disfrutarla.
Ene 25